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El avance del poder represivo y la construcción del pánico

 

El avance del poder represivo y la construcción del pánico

  1. Equipo de Niñez – El Transformador


 
Esta semana (Junio de 2013) participamos del II Encuentro Nacional “Hacia la  construcción de un protocolo nacional de actuación sobre niñez y  adolescencia con experiencias de vida en calle”, organizado por el  Programa de Articulación Institucional del Registro Nacional de Chicxs Extraviados, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos  Humanos. En él dio una hermosa y clara charla Eugenio Raúl Zaffaroni,  de las que compartimos un apunte de las ideas principales que allí se  escucharon, un marco lúcido para entender que es lo que hacemos y  porqué lo hacemos.Existe una gran fuerza en reconocer que es lo que provoca las  condiciones para que esto suceda y se sostenga. Hay una fuente muy  grande de conflicto en los prejuicios y los estereotipos.
 
 Más allá de los datos folclóricos, que existen y son atendibles, no podemos ignorar que estamos ante un problema planetario: El tremendo avance del poder represivo.
 
 El totalitarismo de entreguerras se caracterizó por una gran perversión, fueron asesinos claro, pero otra de sus características fue el discurso, la creatividad, los monumentos. Había argumentos a los que rebatir. El totalitarismo actual es gris, sin discurso. Se afirma en la publicidad, en los golpes emocionales sin argumentos.
 
 La globalización es un fenómeno producto de la revolución tecnológica. Está ahí, existe, es un dato de la realidad nos guste más o menos. Por eso nuestro campo de lucha es el campo de la comunicación, esto hay que tenerlo bien presente.
 
 Hay un momento de quiebre a fines de los 70` en Estados Unidos. Hasta este momento su índice de prisionización se había mantenido estable, con algunos picos en la crisis del 30`. Pero en este período histórico comienza a subir hasta pasar a Rusia, tradicional líder mundial en encerrar personas con Siberia como símbolo, y seguir subiendo hasta la actualidad en la que hay entre 2.000.000 y 2.500.000 de presos, el índice de prisionización más alto del mundo. Lo cual emplea a otra cantidad similar de personas para sostener el sistema de encierro, más  familiares, al menos 10.000.000 de personas que son parte de una industria de unos 200.000.000 de dólares al año. Presos que están por fuera del sistema productivo y son funcionales al sistema de empleo-desempleo. Ya a fines de los 80´ más de la mitad de la  población penal era afro-americana, en lo que consistía una clara sobrerepresentación. No faltaron las ideas hegemónicas que afirmaban que la sociedad norteamericana era muy exigente para los descendientes de africanos, que no habían alcanzado semejante grado de evolución.
 
 El gobernar a través del crimen caracterizó el paso del estado de bienestar a un modelo de exclusión. Existe una sobredimensión del aparato punitivo, que funciona tal como una empresa, que tiene su publicidad instalada y sostenida por los medios masivos de comunicación. Son múltiples las formas en que se refuerzan los imaginarios. Se utiliza la figura de la “Víctima Héroe”, a la que se le hace decir el mensaje que los medios quieren emitir pero que ningún comunicador bien pensante debe decir. Toman provecho de los momentos de elaboración del duelo de las víctimas, ya que luego de un primer momento de confusión y un segundo momento de culpa, adviene el momento de la extroversión de la culpa, en el cual se le pone el micrófono para decir cosas terribles, llenas de prejuicios y discriminación. Cuando estos héroes se ponen muy densos o pasa el momento, son descartados, en un mecanismo que provoca graves daños psicológicos. Un claro ejemplo local de esta figura fue Juan Carlos Blumberg. Cuya prédica fue motor en el endurecimiento de las penas en el Código Penal Argentino. Por otra parte, los homicidios ficcionales del cine, las series y programas de televisión garantizan que desde temprana edad se asiente la forma violenta de resolver los conflictos. Los héroes de ficción, psicópatas que resisten todo dolor, siempre violan alguna norma y gracias a esta trasgresión salvan a la chica, lo que constituye una peligrosa simplificación. Luego tenemos las noticias, con su homicidio de cada día repetido hasta el hartazgo, creando la imagen de una tierra de nadie, cuando el índice de homicidios de Argentina es bajo para el mundo y sobre todo para América (6,5x100.000 hab.), junto con Uruguay y Chile. Aunque claro, en los noticieros existen los muertos de primera y los muertos de segunda, ya que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el porcentaje es de 3,5x100.000 hab. (similar a los de Europa) pero esto en los centros urbanos, ya que en las villas sube a 17x100.000 hab., pero estas vidas parecieran no ser tan importantes.
 
 Toda la estructura en función de la Construcción del Pánico trabaja para centrar en un único objeto temible todos los miedos y entrar en paranoia. Esta centralización neutraliza otras preocupaciones, y ya no importa si hay el planeta se está destruyendo o el estado está reprimiendo, hay que calmar ese miedo como sea. Existe un fenómeno mimético en nuestras sociedades, de imitación, donde las personas quieren tener acceso a los bienes no esenciales que tiene la otra, pero como no todas las personas pueden tener acceso a los bienes escasos, se complica. Esto genera profundas angustias, pero las angustias no tienen objeto, el miedo si lo tiene. Este objeto, claro, es el chivo expiatorio de una situación mucho más compleja y siempre se constituye como un estereotipo. Pero no cualquier grupalidad se convierte en chivo expiatorio. Siempre es más viable cuando alimenta una conspiración. Así es que el Terrorista es el candidato ideal. Pero no siempre hay terroristas en el sentido clásico, por lo que aparecen candidato residuales. En este momento en América Latina el chivo expiatorio son los jóvenes de las barriadas pobres. Y aunque nadie puedan pensar en una conspiración internacional de jóvenes con visera, se instala. Esto viene de muy lejos, es una imagen bíblica. Cuando crucificaron a Jesús, el terrorista, a ambos lados estaban los ladrones, los residuales.
 
 Cada unx es, en buena medida, lo que lxs otrxs ven de unx. Esto nos ubica en la profunda discusión sobre los roles y las escenas cotidianas. Cuando alguien se sale de la demanda de rol que le es asignada aparece la agresividad. Porque al desaparecer el libreto estipulado de la vida, no sabemos cómo seguir. Esto sucede con los estereotipos, sean negativos o positivos. Un buen ejemplo es la cárcel, que fija roles desviados, lo cual explica en gran medida la  reincidencia. Un preso para sobrevivir responde a la demanda de rol, sea cual sea el rol que le toque. Sería entonces un milagro que no siga reproduciéndolo una vez afuera, luego de años de actuarlo, en un territorio donde se encuentra lleno de estigmas. Otro buen ejemplo es el del ladrón que se jubila de viejo. El rol establecido fija que los ladrones son jóvenes. Entrados los años ese ladrón ya no se autopercibe como tal ni recibe demandas de rol, entonces puede retirarse, no se trata de la mentada reinserción social.
 
 A la hora de trabajar con lxs niñxs y jóvenes lo fundamental es permitir, favorecer a que cambie su autopercepción. Ofrecer la posibilidad de que puedan verse de otra manera a sí mismxs. Claro que esto necesita de cambios externos, tales como garantizar todos los
 derechos humanos de existencia, pero finalmente lo más importante es el trabajo interno. Sin caer en la omnipotencia, ya que no siempre se puede, pero con la certeza de que lo que si se puede es hacer el ofrecimiento.
 
 A medida que vamos bajando los límites al poder punitivo, vamos favoreciendo el descontrol y la muerte. Recordemos que detrás de cada prejuicio hay una semilla de masacre, que el ser humano no es racional, pero puede llegar a serlo.
 
 Y si la comunicación es el principal campo de lucha, queremos comunicar que no estamos locxs, que no estamos para proteger delincuentes, que lo que estamos queriendo proteger son los derechos y las garantías de todas las personas, de la humanidad. Tengamos siempre presente las enseñanzas de la historia, ya sabemos que cuando se baja la guardia, se descontrolan las agencias de seguridad y deviene el genocidio.

 

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